10 técnicas de liderazgo para construir equipos de alto rendimiento

Bien integrados, los equipos de alto rendimiento que tienen éxito, nunca pierden de vista sus objetivos y son en gran medida autosuficientes. De hecho, parecen tener vida propia. Y todo se reduce al liderazgo.

 

Fotos Mujer fondo azul mundo

En todos los casos estudiados en Europa por el Centre for Organizational Reseach (Universidad de California), los equipos que tienen éxito siempre tienen un líder que crea el entorno apropiado y que establece los principios y valores que favorecen un alto rendimiento. Esto se pone claramente de manifiesto en aquellas organizaciones en las que un directivo que crea este alto rendimiento se traslada a otra parte de la organización o a otra organización diferente, donde, en un plazo aproximado de dieciocho meses vuelve a conseguir tener establecidos equipos de alto rendimiento.

Creemos que estos líderes operan de una manera organizada y sistemática para construir equipos exitosos, y que la fórmula no solo implica lo que deben hacer y decir, sino también lo que no deben hacer ni decir. También implica trabajar hacia atrás, os líderes deben ser capaces de predecir el futuro antes que trabajar con el presente.

Los cuatro comportamientos más significativos en líderes de alto impacto son:

  1. La definición de objetivos claros o una visión del futuro acorde con los objetivos generales de la organización (lo que se denomina “el gran cuadro, imagen, foto..”).
  2. Creación de programas de acción para alcanzar esos objetivos
  3. El empleo del lenguaje para generar confianza, estimular o motivar con visión de futuro y, crear energía dentro del equipo (conversaciones poderosas).
  4. Conseguir involucrar a la gente adecuada (campeones apasionados).

Impartir una visión clara de dónde se dirige el equipo e inspirar a sus miembros para que sea una realidad, es fundamental para el equipo. El gran tenista estadounidense Arthur Ashe tenía una frase maravillosa:“Nunca me preocupé por ganar o perder. Yo fui a por ello todo el tiempo”. Los líderes que consiguen equipos de éxito tienen, constantemente, a sus miembros unidos y a su favor.

Esto implica un considerable esfuerzo por parte del líder, por lo que es útil reflexionar sobre la razón por la que vale la pena. El gerente británico de una gran compañía aeroespacial me dijo “Conlleva mucho más trabajo conseguir un equipo para tener éxito. Es mucho más trabajo que trabajar con un equipo no exitoso”. Es como si los jefes de los equipos de éxito calcularan la inversión y entonces, adoptaran un proceso para maximizar el retorno de dicha inversión

Esto es lo que hacen los líderes altamente efectivos, de alto impacto. Crean una visión clara y la transmiten en lenguaje sencillo. Se toman el tiempo necesario para que los demás consideren “compren” esta acción. A continuación, evalúan la situación inicial y trabajan a través de los planes de acción que van a producir los resultados. Es este trabajo por adelantado para llegar a un estado final claro, lo que hace que el proceso funcione. Este aspecto del liderazgo es un factor determinante en porque algunos equipos parecen entender y hacer todo lo posible para alcanzar los objetivos de la organización. Se basa en la manera en la que el líder visualiza continuamente un resultado final positivo. Así que, cuando las cosas se ponen difíciles para el equipo (lo que siempre ocurre),los líderes extraordinarios introducen “la gran imagen” con frases como : “Recuerden nuestros objetivos”, “Vamos a mantener nuestros ojos en el balón ”..

Esta situación consistente y única de contar con el futuro y volver luego a la situación actual, facilita a los líderes realizar las toma de decisiones que permiten al equipo reconocer y articular los problemas, ordenar las posibles soluciones y luego tomar medidas.

Los equipos que no lo consiguen trabajando  juntos durante un largo periodo de tiempo, pueden presentar una dura oposición a los líderes que quieren seguir adelante. Lamentablemente lo que hacen es arrastrar a los otros con ellos.

A partir de una extensa investigación se llega a la conclusión de que los líderes extraordinarios emplean diferentes formas de comunicación verbal. Es lo que estos líderes dicen y lo que no dicen, lo que les da ventaja para conseguir equipos de alto rendimiento. Estos líderes realmente quieren decir lo que dicen.

No mezclan sus mensajes, no esquivan, no emiten mensajes ambiguos. Sus conversaciones son siempre sinceras y claras y seguidas de una actuación comprometida.

Las llamamos “conversaciones de gran alcance” porque se hacen programas que cobran vida y crean actitudes positivas y energía en los miembros del equipo. También ayudan a la comprensión mutua entre los miembros del equipo y el líder, usan el lenguaje para hacer una visión que parezca real y, que merezca la pena alcanzar. Una “conversación poderosa”, de manera habitual, progresa en cuatro etapas;

ETAPA 1

Antes de entrar en los detalles específicos de metas y objetivos emplea todo el tiempo que se necesite en la formación de una visión clara (p.e. la forma general de un resultado deseado o de un estado futuro que facilita la aceptación total y completa de su alcanzabilidad)

ETAPA 2

Esto implica una discusión muy franca y clara de lo que los integrantes del equipo piensan y sienten. Se asegura de que los puntos de vista y programas de todos sean escuchados y explorados, realiza cuidadosamente preguntas para asegurar que existe una expresión genuina de las creencias, expectativas e incluso miedos. También se asegura pacientemente de que la conversación continua siendo relevante para el gran objetivo. Esto mantiene a todos los implicados activos y les permite establecer un  programa útil y realista. Una vez hecho esto entra en la planificación

ETAPA 3

Ahora, el líder de alto impacto discute con su equipo los asuntos que figuran el el orden del día propuesto. De esta manera, el líder puede profundizar en su comprensión de los objetivos del equipo y, hacer emerger las agendas ocultas.

El líder altamente efectivo describe escenas que vinculan los resultados futuros con la visión actual y luego, procede a perfeccionarlos. Continua centrando el proceso en el objetivo del estado futuro y ayuda al equipo a ver cuánto ha avanzado y que progresos ha hecho.

ETAPA 4

El líder se asegura de que los participantes sepan exactamente los pasos que se necesitan dar a continuación y está abierto a lo que se ha de hacer para convertir sus compromisos en realidad dando vida al equipo. El cierre de una conversación poderosa es también el momento en el que el líder se asegura de que existe una “venta” absoluta, que la creencia en lo que el equipo está dispuesto a hacer, que los compromisos de los miembros del equipo están claros y son aceptables y que todos los pasos a dar están bien definidos y entendidos. De esta manera, un líder de alto impacto se asegura que surgirán resultados de una conversación poderosa.

Estos son los cuatro comportamientos demostrados por los líderes de alto impacto. Pero no son los únicos. Lo que sigue a continuación es una lista más detallada pero más completa de lo que los líderes deben hacer para conseguir que la gente trabaje junta para alcanzar metas organizacionales.

  1. Define una visión muy clara del futuro,una visión para el equipo, Esto es crucial porque el equipo busca desesperadamente objetivos específicos. Considere la vieja expresión, “Si usted no sabe a dónde va, cualquier camino le llevará allí”. Los viajes sin un destino claro dejan a los equipos desalentados y perdidos. Mantener a los equipos informados sobre donde se dirigen es la mejor manera de llegar allí. Significa que los líderes deben estar preparados para reconocer  y adaptar los cambios en condiciones de funcionamiento e, incluso, los objetivos. Los líderes no pueden cruzarse de brazos y mirar, sino que deben crear y recrear la visión y el espíritu del equipo que impida que las personas pierdan el centro y se pierdan.
  2. Es genuino,incluso si eso significa bajar la guardia. Los líderes que crean éxito tienen un extraño sentido sobre como y cuando expresar su propio interior. Incluso revelan sus propias vulnerabilidades en el momento exacto para ganar el respeto de quienes le rodean. No están demasiado preocupados acerca de proyectar una imagen perfecta, saben que os líderes de éxito obtiene resultados por reírse de sus propios defectos. NO juegan para hacer creer, saben que es más importante “ser” que “parecer ser”.
  3. Hace buenas preguntas. Usan la pregunta y la respuesta para mantenerse al tanto de lo que -realmente está ocurriendo. Parecen emplear una simple fórmula: la regla 70-20-10 en sus conversaciones. 70% de escucha, 20% para hacer las preguntas adecuadas y 10% de seguimiento (es decir, resumir y sintetizar la información y proporcionar posibles rutas de acción).
  4. Habla de las cosas, incluso de las más difíciles. Un líder con un equipo de éxito no tiene miedo de hablar de las cosas, incluso de las más difíciles. Con el convencimiento de que enterrar los problemas no los soluciona, encuentran la manera adecuada de llevar adelante conversaciones dificultosas. También son conscientes de que si ellos, como líderes, no hablan de las cosas, nadie lo hará y, muy pronto, se desarrollará una cultura en la que muchas cosas se quedarán sin comentar. (Se puede decir siempre si un equipo es disfuncional simplemente midiendo la cantidad de cosas que no se hablan, o las respuestas de “No entremos en eso”).
  5. Avanza a través de compromisos.Los líderes de equipos de alto rendimiento encuentran la forma de construir y mantener confianza, especialmente configurando equipos que mantienen claros sus compromisos y el punto de vista en los objetivos del equipo. Sin embargo, también saben distinguir la confianza profesional de la lealtad ciega.
  6. Permite que los otros hablen primero.En los equipos de alto rendimiento los integrantes se ven a sí mismos como iguales en términos de comunicación.  Por lo tanto, los líderes potencian esto anteponiendo las necesidades de la otra persona a expresar sus puntos de vista por delante de las suyas.
  7. Los equipos de alto rendimiento o desempeño están compuestos por personas que ha  dominado el arte de escuchar sin miedo, permitiendo a los otros hablar sin reaccionar de manera fuerte o negativa a lo que se dice o, a lo que se anticipa que se va a decir. Los líderes que fomentan y honran este atributo en el equipo, ponen fin rápidamente a los malos comportamientos conversacionales que desaniman a las personas porque piensan que sus ideas no son valoradas. El líder es consciente de que para lograr mejores niveles de innovación se requiere que los integrantes de equipo no tengan miedo a expresar ideas inusuales ni de abogar por procedimientos experimentales. Enfatizan estos agradecimientos públicamente a quienes asumen riesgos (y se aseguran de que los “francotiradores” queden fuera).
  8. Se enfrenta a jugadores improductivos.Esto nos lleva a una de las características más importantes de los equipos de alto rendimiento, que sus líderes no toleran a los jugadores que tiran del equipo a su manera o en su dirección. Es curioso como los líderes más experimentados mantienen con frecuencia la unidad y la disciplina a través de terceras personas, lo que llamamos “campeones apasionados”. Un líder se puede rodear de varias de estas personas quienes han establecido y entendido relaciones cercanas con los demás y, que están totalmente centrados y comprometidos en los objetivos del equipo. Son capaces de hacer el trabajo y no tienen miedo de eliminar a las personas que están fallando.
  9. Es divertido, pero nunca a costa de los demás.Los líderes altamente efectivos se alejan del sarcasmo, siempre toman el camino directo. Si se burlan de alguien, por lo general es de si mismos. Han aprendido que el humor imprudente puede ser malinterpretado y contraproducente. Saben que las críticas en la organización pueden volverse contra el líder que las emite.
  10. Genera confianza y seriedad. De alguna manera, más allá de la lucha diaria, los líderes que consiguen equipos de éxito. Lo hacen preparando las conversaciones y no huyendo, o bordeando, las cuestiones y problemas, incluso los más difíciles o las confrontaciones. Siempre dirigen el “¿Qué ocurre?”, ” ¿Qué es eso?” en la organización. No intentan ser un buen relaciones públicas porque saben que, a la larga, eso no funciona. Más bien se les conoce como tiradores directos, personas que juegan duro, pelean justamente y, nunca, nunca, se rinden. Al final del día, los miembros del equipo sabe que, ocurra lo que ocurra, su líder permanecerá ahí. Esto les da la confianza de que ellos también lo estarán. Son conscientes de que si las cosas se pusieran realmente mal, su líder no los abandonaría ni culpabilizaría, sino que trataría de protegerlos incluso si ello significara ponerse en la primera línea de fuego.

 

Phil Harkins

Nieves Garcia López, Coach Personal y Ejecutivo. Experta en Coaching, Int. Emocional y PNL. Consultora en Calidad, MA, Seg. Alimentaria

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