Airbnb presenta un estudio sobre el impacto económico de este nuevo modelo de turismo

Plaza_Mayor_de_Madrid_06

Airbnb ha presentado hoy un estudio que ilustra el beneficio económico, social y medioambiental que la comunidad de viajeros y anfitriones de la plataforma tiene en Madrid. El estudio muestra que la comunidad de viajeros y huéspedes en Madrid generó, sobre el conjunto de la economía española, un impacto económico máximo estimado de 320 millones de euros en 2014. Asimismo, facilitó la creación de 5.130 puestos de trabajo gracias a los gastos realizados por huéspedes y anfitriones, al tiempo que representó un apoyo decisivo para la economía de muchos particulares.

Desde 2009, más de 256.000 huéspedes han viajado a Madrid utilizando la plataforma de Airbnb. Este es el primer estudio que examina el impacto social, económico y medioambiental de la comunidad de Airbnb en la capital española, después de que otros estudios similares se hayan llevado a cabo en París, Londres, Ámsterdam y Atenas. Los trabajos han sido coordinados por Francesco Sandulli, investigador y profesor de la Facultad de Ciencias de Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid, y tienen en cuenta el periodo comprendido entre enero y diciembre de 2014.

Según el estudio, la gran mayoría de los anfitriones que se anuncian en Airbnb comparte la casa en la que vive. Estos hogares se encuentran repartidos por toda la ciudad y principalmente fuera de los principales distritos donde se encuentran ubicados los hoteles. Casi la mitad de los huéspedes asegura que los ingresos extras que obtiene al alojar viajeros en sus casas les ayudan a permanecer en el hogar en el que viven. Asimismo, algunos anfitriones destacan que compartir casa les permite apostar por nuevas alternativas profesionales o financiar una actividad emprendedora. El estudio también refleja que los viajeros que se alojan en casas de madrileños lo hacen motivados por poder disfrutar de la ciudad como un local y descubrir el Madrid que hay más allá de los tradicionales puntos turísticos. Estos viajeros, por otro lado, se quedan más días en la ciudad, gastan más y se muestran más proclives a volver a la ciudad en un futuro.

 

Estas son algunas de las conclusiones destacadas del estudio:

  • Entre enero y diciembre de 2014, la comunidad de Airbnb generó un impacto económico máximo estimado de 320 millones de euros sobre el conjunto de la economía española. Esta cifra ha sido calculada por Francesco Sandulli e incluye los ingresos obtenidos por los anfitriones y el gasto generado por los huéspedes en Madrid.
  • El anfitrión medio en Madrid tiene 48 años y uno de cada cinco trabaja en el entorno de las industrias creativas. El 91% de ellos tiene un título universitario, aunque el 75% reconoce ingresar una renta inferior a la media anual de Madrid.
  • Tres cuartas partes de los anfitriones de Airbnb comparten la casa en la que viven y casi la mitad (un 45%) asegura que los ingresos extra que obtiene compartiendo casa le ayuda a vivir en la casa que habita.
  • La posibilidad de compartir su casa facilita que los anfitriones puedan embarcarse en nuevas iniciativas profesionales. Un tercio de ellos posee una forma de empleo no tradicional y un 12% afirma que los ingresos obtenidos le ha permitido mantener su actividad como autónomo o emprendedor.
  • La comunidad de anfitriones de Airbnb es complementaria a la actual industria turística de Madrid y ayuda a distribuir los beneficios económicos del turismo por toda la ciudad, hacia los barrios, sus ciudadanos y los pequeños comercios. Los anfitriones se reparten en más de 60 barrios y el 70% se encuentra fuera de las tradicionales zonas de concentración hotelera. La mitad de lo que gastan los viajeros tiene lugar en el barrio donde se alojan.
  • Airbnb atrae nuevos visitantes a la ciudad. El 55% de los huéspedes visita Madrid por primera vez y el 73% asegura que la experiencia con Airbnb le llevará a repetir visita a la capital de España.
  • Los viajeros que se alojan en casa de un anfitrión de Madrid se quedan una media de 4,6 noches y gastan 834 euros a lo largo de su estancia. El 25% de los huéspedes asegura que, sin Airbnb, no hubieran venido o no se hubieran quedado tanto tiempo en la ciudad.
  • Los viajeros buscan experiencias únicas. El 95% de los huéspedes asegura que quiere vivir la ciudad como un local y el 85% reconoce que quería alojarse en un barrio concreto. Los anfitriones promueven este comportamiento gracias a las recomendaciones que dan a sus huéspedes, sobre todo las de explorar barrios alternativos: el 92% de los anfitriones prepara recomendaciones personalizadas y el 87% aconseja a los viajeros lugares del entorno de su barrio.
  • Los anfitriones participan de manera activa en el intercambio cultural con personas de todo el mundo. El 79% de los huéspedes es de fuera de España y el 75% no tiene el español como su primera lengua. Los anfitriones madrileños conectan con viajeros que hablan hasta 20 idiomas diferentes.
  • Al alojarse en casas de madrileños anunciadas en la plataforma de Airbnb -en lugar de las opciones de alojamiento tradicionales-, los viajeros han permitido (en todo 2014) un ahorro energético equivalente a los que gastan 2950 hogares, han reducido el consumo de agua equivalente a 50 piscinas olímpicas, han reducido la emisión de gases con efecto invernadero equivalente a 8.500 coches y han reducido los desperdicios en 400 toneladas métricas.

El estudio presentado hoy examina los datos de enero a diciembre de 2014.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *