Cambios en la comparativa temporal y resultados del primer trimestre del Observatorio Laboral de FEDEA

 

El Observatorio Laboral de Fedea ha dado un paso más hacia la innovación. A partir de ahora, se trata de una web mucho más dinámica e interactiva en la que la comparativa temporal del trimestre actual con los mismos trimestres de todos los años anteriores (hasta 2007) es inmediata. Este cambio permite visibilizar muy bien el impacto de las diferentes fases de la crisis en el mercado laboral. Además, los gráficos dinámicos permiten identificar mucho mejor las tendencias que siguen cada uno de los indicadores mostrados en las diferentes regiones para conocer más en profundidad cómo ha cambiado el mercado laboral a lo largo de la crisis en cada una de las regiones y realizar por tanto un análisis mucho más enriquecedor.

Este trimestre la Encuesta de Población Activa muestra una caída en el número de ocupados de 124.100 personas respecto al trimestre anterior. Sin embargo, la comparativa interanual con el primer trimestre de 2017, que aporta una información más útil, revela que el número de personas ocupadas ha aumentado en los últimos doce meses en 435.900, situándo el número de ocupados ya en 18.874.200 y una tasa de ocupación (ocupados/adultos) del 48,7%.

Por otro lado, el número de parados ha aumentado en 29.400 personas en el último trimestre. Sin embargo, la variación interanual muestra un descenso en el número de desempleados de 458.900 personas en el último año.

Distribución laboral

Diferencias notables noreste-suroeste en la incidencia de ocupados entre los mayores de 16 años. Destacan la Comunidad de Madrid y Cataluña con valores superiores al 53%. En el otro extremo se sitúa Extremadura, región en la que sólo 41 de cada 100 adultos están ocupados.

Destacan Andalucía, Asturias y Extremadura, estancadas en unos niveles bajos de ocupación y altos niveles de desempleo independientemente del signo del ciclo económico. En el otro extremo se sitúan la Comunidad de Madrid y Cataluña como las comunidades con mayor dinamismo y menor peso de la inactividad.

Tasa de paro

Por un lado, destacan Aragón, Madrid, Navarra y País Vasco por tener una tasa de paro muy inferior a las del total nacional en cualquier momento del ciclo. Lo contrario ocurre en Andalucía y Extremadura, donde, si bien hay oscilaciones con el ciclo, sus tasas de paro muestran fuertes resistencias a la baja.

Por otra parte, Murcia, Extremadura y Castilla-La Mancha son las regiones en las que la recuperación en términos de tasa de paro parece afectar mucho menos a mujeres que a hombres. Por el contrario, las tasas de paro han convergido para hombres y mujeres en Asturias, Baleares, Cantabria, Galicia, Madrid y País Vasco, mostrando tasas de desempleo relativamente similares entre hombres y mujeres, especialmente en estos últimos años de recuperación económica.

Ocupados

Actualmente las mujeres no alcanzan la mitad de las personas ocupadas en ninguna comunidad autónoma. Las regiones del norte muestran un aumento progresivo entre 6 y 8 puntos en participación de las mujeres entre los ocupados a lo largo del ciclo, seguidas por Cataluña y Madrid, con aumentos menores. Por el contrario, en Extremadura y Murcia, pese al aumento de la incidencia de mujeres en los primeros años de recesión por la mayor destrucción de empleo masculino, la incidencia de mujeres ocupadas ha vuelto a disminuir con el inicio de la recuperación económica.

Algo que no parece recuperarse con la salida de la crisis es la presencia de los jóvenes en el mercado laboral, mientras que se produce una incidencia creciente de mayores de 45 fundamentalmente en Asturias, Castilla y León, País Vasco y Cantabria.

Aumenta la formación de los ocupados en todas las CCAA. Destacan por la alta y creciente incidencia de personas con educación universitaria en el colectivo de ocupados las regiones de Asturias, País Vasco, Navarra y Madrid. En el otro extremo, el peso de las personas con estudios superiores entre los ocupados es claramente inferior en Baleares y Canarias, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia.

Los gráficos detectan claramente especialidades sectoriales diferentes según las regiones, aunque el sector Servicios es sin duda el que acapara gran parte del empleo en todas ellas. Se encuentran casos como Murcia, con un peso del sector agrícola del 14%, frente a Canarias donde el sector servicios es prácticamente el único que ofrece empleo. Los gráficos reflejan el desplome claro de la construcción en todas las regiones, aunque en algunas como Baleares se observa un atisbo de recuperación en este sector. En Navarra y País Vasco la industria sigue siendo el sector a destacar por su fortaleza.

Si bien se había producido un descenso en la temporalidad en las fases recesivas del ciclo debido a que los despidos recayeron fundamentalmente sobre estos trabajadores, la recuperación claramente está trayendo consigo un claro aumento en las tasas de temporalidad en la mayoría de las regiones. Destacan Madrid y Cataluña con niveles temporalidad muy inferiores en todos los momentos del ciclo. En el otro extremo se sitúan Andalucía y Murcia con niveles persistentemente muy por encima de la media en cualquier momento del ciclo económico.

Las tasas de parcialidad han crecido sustancialmente desde el inicio de la crisis. Destaca la Comunidad Valenciana, País Vasco y Navarra, donde en torno al 17% de los ocupados trabajan a jornada parcial. En el otro extremo, se encuentran Baleares y Castilla-La Mancha, donde sólo el 11,6% y 12,9% respectivamente de los asalariados trabajan en régimen de jornada parcial. A pesar de las diferencias en niveles entre regiones, si se atiende a su evolución se observa que el uso de la parcialidad aumentó ligeramente en la crisis, pero está cayendo en los últimos años.

Parados

El colectivo de parados ha ido envejeciendo en las diferentes CCAA de forma muy acusada. El caso más llamativo es el de Castilla y León donde el peso de los mayores de 45 años ha aumentado en 21 puntos porcentuales desde el inicio de la crisis, principalmente en detrimento de los de edad mediana.

Destacar el repunte en la incidencia de los más jóvenes entre los desempleados en Cataluña, efecto contrario al encontrado en Madrid.

Asturias, Cantabria y País Vaso destacan por tener una incidencia mayor y continuada de los desempleados con mayores niveles de formación.

Claramente la incidencia de los parados de larga duración ha aumentado con la crisis, sobre todo a partir de 2009 observándose en general una disminución de los niveles de cronicidad a partir del inicio de la recuperación económico fundamentalmente en Aragón, Murcia, Cataluña y Navarra. En estas regiones, el descenso del paro de larga duración es mucho más acusado que en las demás. Quedan relegadas en este aspecto

País Vasco y Asturias, donde la cronicidad de sus parados muestra resistencias a disminuir. En el extremo opuesto se sitúa las Islas Baleares el paro de larga duración sólo alcanza a uno de cada tres desempleados.

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