¿Convienen los planes de pensiones?

 

EUR-USD_v2.svg

Pese a una publicidad más que alentadora, los planes de pensiones se miran cada vez con más desconfianza. El sistema de pensiones en España, basado en el reparto de las cotizaciones que ha generado la generación anterior, empieza a tambalearse debido a la crisis económica, que ha aumentado el número de parados, y al incremento de la esperanza de vida, que arroja en el futuro un país de ancianos.

Ahorrar para la llegada de la jubilación es muy interesante, cultural y social mente existe una tradición de asegurarnos un mínimo para el futuro, pero debemos ser conscientes de que no existe una única forma de hacerlo. Dependiendo de cada perfil, es posible que los planes de pensiones constituyan o no una buena opción, por eso es importante conocer y valorar cada una de ellas, sin descartar ninguna a priori. Conocer otro tipo de herramientas y sus características es importante a la hora de decidir por qué producto decantarse finalmente.

La evolución de las cotizaciones en nuestro país no es precisamente esperanzadora. Los motivos son fáciles de entender: nuestro actual sistema de pensiones, denominado de reparto, supone que las cotizaciones de los trabajadores de hoy se reparten entre los jubilados y otros pensionistas también de hoy. Es decir, la generación que actualmente trabaja es la que finanza la actual generación de pensionistas: el dinero que los jubilados de hoy cotizaron cuando eran jóvenes ya se utilizó en su día para pagar las pensiones de los jubilados en aquel momento.

Durante un periodo de crisis como el que estamos atravesando, es obvio que se reducen los ingresos de las cotizaciones, esto es, aumenta el paro, y se incrementa el gasto público, las prestaciones. Con estos datos, es relativamente sencillo intuir que en nuestro país, con una pirámide poblacional invertida, sostener el actual sistema de pensiones va a ser verdaderamente difícil.

 

Sin título

¿Merece realmente la pena invertir en un plan de pensiones?

Los planes de pensiones, productos diseñados para ahorrar cara a la jubilación, son el producto de ahorro a más largo plazo que podemos contratar. El inversor realiza aportaciones periódicas, bien de forma individual o como un plan de pensiones de empleo, en el que las aportaciones las realiza la empresa, que le reportan rentabilidades y que servirán en el momento de su retiro como complemento a su pensión pública.

Este tipo de productos protagoniza muchas campañas publicitarias apoyadas básicamente en supuestas ventajas fiscales. Sin embargo, aunque es cierto que las aportaciones a planes de pensiones son deducibles fiscal mente, al llegar el momento de la jubilación se deben declarar como rendimientos del trabajo, por lo que se podría terminar pagando en el futuro más impuestos de lo que se ha ahorrado inicialmente.

                                                                                                                                                                                                                           Los expertos señalan que, al igual que otros instrumentos,                                                                                                                                                                                                                                    la relación del producto con el cliente es inversamente                                                                                                                                                                                                                                                  proporcional a su edad. Es decir, a menor edad,                                                                                                                                                                                                                                                       mayor riesgo, y a mayor edad, menor riesgo.

 

Por otro lado, el inversor en planes de pensiones debe ser consciente de que no siempre puede recuperar su dinero cuando lo desee. Aunque la última reforma fiscal aprobada por el Gobierno prevé que desde el 1 de enero los poseedores de planes de pensiones pueden rescatarlos, es necesario haber realizado la primera aportación hace al menos diez años. Si no es nuestro caso, no podremos recuperar nuestra inversión hasta el momento de la jubilación, fallecimiento del titular, enfermedad grave o paro de larga duración.

Así las cosas, el dinero aportado podría suponer a la larga un problema de liquidez, sin duda alguna. Además, comparativamente hablando, tienen en ocasiones comisiones más elevadas que otros productos bancarios gestionados de forma similar, como depósitos o fondos de inversión, e incluso su rendimiento es inferior. También su gestión deja a veces bastante que desear.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *