Draghi, ministro de economía europeo

A pesar de no estar dentro de mandato fundacional, el Banco Central Europeo está actuando en esta crisis como el verdadero responsable de la política económica de la Eurozona. A falta de otra institución europea que pueda tomar medidas ágiles y de efecto inmediato, el Sr. Draghi se ha convertido de facto en algo parecido a un ministro de economía de la Eurozona.

El efecto de la actuación del BCE sobre los mercados financieros, tanto de renta fija como de renta variable, es indudable, y seguirá siéndolo en el futuro cercano. El BCE se ha convertido en el principal comprador de bonos soberanos europeos, alterando la normal fijación de precios (y tipos) del mercado. Sin su intervención serían otros.

El objetivo último no declarado del BCE, aunque no esté en su mandato, es lograr una reactivación de la economía europea. Los efectos de sus medidas de tipos nulos, “barra de liquidez” a la banca, y compra masiva de bonos soberanos en el mercado, pretenden reactivar la economía real, más allá de su innegable incidencia en los mercados financieros.

Aunque sus únicos objetivos declarados sean el control de los índices de precios al consumo y la estabilidad financiera, las medidas heterodoxas del BCE están teniendo efecto, por fin, en la financiación de la economía real y en la reducción de los diferenciales de tipos de interés entre países. Uno de los problemas que la actuación del BCE ha logrado mitigar con la puesta en marcha del programa de compra de activos (QE) es la fragmentación financiera en la financiación de las empresas de los distintos países de la zona.

En los peores momentos de la crisis, el coste de la financiación bancaria de una empresa por tener su sede en España era significativamente superior al de una empresa de similares características con sede en Francia o Alemania. Afortunadamente dicho diferencial se ha reducido hasta niveles prácticamente idénticos a la prima de riesgo exigida a los bonos soberanos españoles en comparación con los alemanes.

La financiación por parte del BCE a los bancos al 0,05% a cuatro años con la condición de que concedan crédito al sector privado (excepto al inmobiliario), y la caída de las rentabilidades de la deuda pública, está llevando a los bancos europeos a incrementar la concesión de créditos ante la escasa rentabilidad que les aporta ya el comprar deuda pública. En España la concesión de crédito nuevo al consumo y crédito para adquisición de vivienda se ha incrementado respectivamente un 20% y un 13% en el primer trimestre del año. Por su lado, la concesión de créditos a empresas por importe inferior a un millón de euros también ha aumentado a tasas del 10%.
Tipos de interés de préstamos bancarios a empresas entre 1 y 5 años

Gráfico

Paradójicamente, el único epígrafe de concesión de crédito nuevo que disminuye considerablemente (-44%) es el referente a créditos a empresas por importe superior a un millón de euros. La explicación radica en la mayor facilidad de las grandes empresas para emitir bonos en el mercado a tipos de interés impensables hace escasamente un año. La caída de los tipos de interés de los bonos soberanos, y la ingente cantidad de liquidez en el mercado está posibilitando que las compañías con capacidad para emitir bonos en el mercado hayan reducido su dependencia del crédito bancario. De esta forma, los bancos a su vez han liberado recursos para financiar a empresas y particulares que no tienen posibilidad de financiarse directamente en el mercado de bonos.

Los efectos de las medidas del BCE son evidentes e inmediatos en las cotizaciones de los mercados financieros, pero afortunadamente también acaban teniendo efecto en la economía real. Prueba de ellos son la reducción de la fragmentación financiera y el aumento del crédito nuevo. Dos magníficas noticias al margen de la evolución errática de los mercados financieros.

 

Jesús Sánchez-Quiñones González. online@renta4.es

 

 

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