Incentivos a la contratación indefinida y efectos secundarios que conllevara para autónomos y pymes

Shake_hand

Desde comienzos de este año 2015, año de cambios en todos los aspectos, parece que se percibe en el ambiente, y en las noticias que se generan, una tendencia hacia el optimismo, frente a la tendencia negativa que la crisis generalizada nos venía mostrando.

Entre los principales apuntes de este despegue, se ha podido constatar que las entidades bancarias parece que amplían su oferta de financiación a aquellos sectores a quienes se había limitado, y estoy hablando de los que considero el verdadero motor de toda economía, me refiero a los Autónomos emprendedores y pymes.

No obstante, debo indicar que la otra cara de la moneda, en este aspecto de la obtención de financiación  es que los costes que suponen siguen siendo muy elevados, puesto que los intereses que se fijan son excesivo a, y los  periodos de carencia apenas se contemplan.

He podido comprobar, igualmente, a través de la legislación que en los últimos meses se viene publicando, que se trata de fomentar la contratación indefinida, y en cierta forma se podía entender que esto supone un desdecir de lo que en el año 2012 se había pretendido con la reforma laboral planteada en aquel momento, donde se fomento y abarato el despido de trabajadores indefinidos, y ello a través de dos cauces, el primero de ellos ampliando el abanico de posibilidades a la hora de notificar un despido de los conocidos como objetivos, es decir los que dan derecho a una indemnización de 20 días /año con tope de una anualidad, y reduciendo el importe de las indemnizaciones de los despidos improcedentes, que pasaron de 45 días /año a 33 días/año.

Pues bien, ahora la tendencia que se apunta es de nuevo fomentar e incentivar en apariencia la contratación indefinida, y fundamentalmente para aquellos sectores que se han encontrado como mayoría en las estadísticas de desempleo, me refiero a desempleados de larga duración,  mayores de 45 años, y víctimas de la violencia de genero, así como jóvenes desempleados.

Mi opinión es que hay que mirar con mucha cautela todas las medidas tendentes a fomentar este tipo de contratación, pues si en un primer momento pueden suponer un abaratamiento de costes para el empleador, si se mira con detenimiento obliga a toda una serie de circunstancias, la fundamental es mantener en el tiempo este contrato suscrito, en la mayoría de los casos un mínimo de tres años, además de que se aplican en muchos casos tarifas planas o bonificadas en ciertas contingencias que se cotizan, pero se obliga y exige cotizar por otras que anteriormente no se hacía, me refiero por ejemplo a los pagos en especie, tickets comida, etcétera, y esto para un autónomo nuevo emprendedor en una actividad o una pequeña empresa puede ser muy difícil de asumir.

 

Marisa Narros Guerra. Letrada del ICAM. DESPACHO NARROS Y  PAREDES ABOGADOS, S.L

 

 

 

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