La formación como valor añadido

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 Las empresas deben enriquecer, día a día, las competencias y habilidades de sus trabajadores; una inversión de futuro que aporta múltiples beneficios tanto al empleado como al empleador

La productividad es un requisito indispensable para las empresas que quieran hacerse un hueco y destacar en un mercado tan competitivo como el actual. Uno de los procedimientos más habituales para obtener resultados que mejoren el rendimiento interno es apostar por la formación.

Las empresas deben enriquecer, día a día, las competencias y habilidades de sus trabajadores; una inversión de futuro que aporta múltiples beneficios tanto al empleado como al empleador.

Ser una empresa competitiva significa tener un equipo de profesionales innovadores, motivados y con ganas de seguir aprendiendo.

La estrategia corporativa de aquellas empresas que optan por la formación de demanda o bonificada se caracteriza por valorar el ambiente de trabajo, la satisfacción y el desarrollo profesional de sus empleados y saben que gracias a ella alcanzarán el éxito en el mercado.

Una investigación del Institute of Directors de Reino Unido desveló que las empresas que invierten en formación por encima de la media obtienen un 24% más de margen de beneficios que las que invierten menos. Además, estas empresas consiguen un beneficio por empleado un 218% mayor, según certifica un estudio de Business Training.

Tendencias 

El enfoque, la especialización y el desarrollo de una metodología única como sistema para alcanzar el máximo grado de servicio es uno de los objetivos de las empresas. Muchos sectores privados hacen esfuerzos por incorporar sistemas de selección y formación adaptados a sus necesidades concretas.

Algunas tendencias actuales y vanguardistas en formación tienen que ver con el optimismo, la creatividad y el buen humor. Factores psicológicos que inciden directamente en la motivación de los trabajadores y por tanto, en su productividad. Son muchas las empresas que ofrecen cursos especializados en el desarrollo de habilidades y talentos a través del aprendizaje experimental.

Su objetivo es que los profesionales aporten a sus compañías nuevos enfoques y dinámicas para poder resolver cualquier situación cambiante o adversa.

Algunas de las metodologías más frecuentes son las conferencias creativas, el mentoring, sesiones de coaching grupales o la técnica de la “lluvia de ideas” o brainstorming.

Otra herramienta muy utilizada hoy en día para desarrollar la imaginación en ambientes de trabajo y así contribuir a alcanzar mayor innovación empresarial es la técnica de “Los 6 sombreros para pensar”, inventada por Edward de Bono, que consiste en analizar una misma situación desde distintas perspectivas, en concreto, 6 puntos de vista.

Gerald D. Griffin, fundador de Skill Pill, afirma que “la formaciónno se basa ya tanto en la memorización de teorías de gestión y dirección, sino en buscar la información y refrescar los conocimientos cuándo y cómo sea necesario”.

Actualidad global en Formación

Hoy en día la formación para empresas permite que éstas reciban una ayuda para la realización de cursos a medida para sus trabajadores.

El número de trabajadores formados ha aumentado exponencialmente, de 200.000 trabajadores en 1992 a más de 4 millones en la actualidad.

El crecimiento también es significativo en el número de empresas que forman a sus propios trabajadores, especialmente en las micropymes: el 77 % de ellas forman a sus trabajadores, según la Fundación Tripartita.

Con la aprobación de la nueva Reforma del Sistema de Formación Profesional para el empleo, recogida en el Real Decreto de Ley 4/2015 y aprobada en marzo de 2015, se han introducido algunos cambios con el objetivo de avanzar hacia un sistema de formación que facilite a los trabajadores el acceso, mantenimiento y retorno al empleo.

La Reforma busca un sistema que permita adquirir y actualizar los conocimientos de los profesionales y mejore las perspectivas de empleo estable y calidad de los trabajadores.

Algunos de los principales cambios concretos de esta reforma son, por ejemplo, una nueva visión de la formación bonificada, el aumento de controles de utilidad y adecuación de la formación, la prohibición de la subcontratación, o la integración de las entidades organizadoras e impartidoras en la responsabilidad solidaria.

Y tú, ¿te has beneficiado de algún curso formativo en tu empleo? ¿Consideras éstas iniciativas imprescindibles para tu desarrollo profesional?

Como empresa, ¿valoras la formación de tus empleados un gasto o una inversión?

 

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