La situación presupuestaria de las CCAA mejora en los últimos ejercicios, pero menos de lo que podría parecer a primera vista.

FEDEA ha publicado un informe sobre la evolución de las finanzas autonómicas entre 2003 y 2017. El documento, preparado por Ángel de la Fuente, analiza los últimos datos sobre el tema publicados recientemente por la IGAE. En la primera parte del trabajo se presta especial atención al comportamiento de indicadores de gasto por habitante a precios constantes que pueden dar una idea de cómo han evolucionado los niveles de prestación de servicios de las CCAA. Seguidamente se analizan en cierto detalle las cuentas de los últimos ejercicios, destacando el efecto que sobre ellas han tenido algunos factores atípicos.

El análisis sugiere que la situación presupuestaria actual de las CCAA es menos cómoda de lo que podría parecer a primera vista porque la caída del déficit que se observa en los últimos ejercicios refleja en parte una fuerte reducción de los intereses debida a acciones discrecionales del Gobierno central que podrían no mantenerse en el futuro, así como unas liquidaciones muy favorables del sistema de financiación en un momento de cambio de ciclo. Si eliminamos el impacto de estos factores, el déficit de las CCAA habría sido de 0,85 puntos de PIB en 2017, un cuarto de punto por encima del objetivo fijado para ese año. Si a esto añadimos el fuerte incremento del stock de deuda autonómica acumulado durante la crisis, sería muy arriesgado relajar la vigilancia sobre las cuentas de las CCAA y en particular sobre el cumplimiento de la regla de gasto en los próximos ejercicios.

De cara al futuro, el autor sostiene que la experiencia del complicado ciclo económico y fiscal que ahora se cierra ofrece algunas lecciones de interés para mejorar el diseño del marco normativo de nuestra política fiscal, incluyendo el nuevo SFA que ya se ha comenzado a negociar. La primera es que ha sido una excelente idea introducir en nuestra normativa fiscal una regla de gasto que limita el crecimiento de esta magnitud en épocas expansivas. Esta regla ha de mantenerse como núcleo esencial del mecanismo de disciplina fiscal y debería reforzarse con un freno de deuda que ayude a acelerar la reducción del peso del endeudamiento público en el PIB hasta niveles más moderados. También debería complementarse con la introducción de un Fondo de Reserva ligado al SFA que ayude a complementar los ingresos autonómicos durante períodos recesivos para mantener un ritmo estable de crecimiento del gasto discrecional a lo largo de todo el ciclo. Para ser factible, el objetivo de crecimiento del gasto debería estar ligado al crecimiento tendencial de la economía y habría de fijarse en base a un objetivo explícito de reducción a medio plazo del ratio deuda/PIB.

 

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