Micro y grandes empresas, las que mejor capearon la crisis

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Según un estudio sobre demografía empresarial de España elaborado para FEDEA

La Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en colaboración con la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) han presentado un estudio sobre la Demografía Empresarial en España, elaborado por los profesores de la Universidad Complutense de Madrid, José Carlos Fariñas y Elena Huergo. De él se desprende que, durante la crisis, han desaparecido en términos netos en torno al 10% de los más de 3 millones de empresas existentes en la actualidad en nuestro país, siendo las pymes las peor paradas y tanto las micro como las grandes empresas quienes mejor han sabido salir adelante.

El estudio pone de relieve como una gran proporción del empleo y del valor añadido de nuestras empresas se encuentra en microempresas y en empresas pequeñas. Por ejemplo, el peso relativo que tiene el empleo de las microempresas españolas duplica el que tienen este tipo de empresas en Alemania u otros países europeos. Uno de los rasgos empresariales en el que hay más diferencias entre España y otros países del entorno de Europa es el fuerte peso que tienen las empresas pequeñas y la escasa presencia relativa de empresas grandes.

También el estudio, bajo el nombre “Demografía Empresarial de España: tendencias y regularidades”, señala que en España el tamaño medio de una empresa por número de empleados es de 4,6 trabajadores, siendo en Europa la cifra superior. Por eso el informe afirma que con los niveles actuales de productividad de las empresas españolas, un cambio en la distribución de tamaños que nos aproximase a los socios grandes de la UE incrementaría el nivel de productividad de nuestro país entre el 10% y el 15%.

Factores que impulsan el crecimiento

De los datos que se desprenden cabe resaltar cómo las empresas con actividad en I+D+i resisten mejor el impacto de las recesiones sobre el crecimiento que aquellas que no son innovadoras. De hecho, las microempresas y grandes empresas especialmente con actividad relacionada con la tecnología han sido las que mejor capearon la crisis. Por su parte, las pequeñas y medianas empresas sufrieron más, teniendo problemas de crecimiento a causa de diferentes factores tales como la dotación de capital humano, calidad de la gestión (debido a falta de formación, factor que la crisis ha mejorado), la intensidad del capital tecnológico así como el marco institucional y regulatorio.

Aunque se han realizado reformas en los últimos años para incrementar la facilidad de hacer negocios y reducir los obstáculos a la iniciativa empresarial, España todavía se encuentra alejada de las economías con mejor desempeño en estos aspectos y claramente por detrás de EE.UU, Reino Unido, Alemania o Francia, según ponen de manifiesto los indicadores que publica el Banco Mundial en su informe Doing Business y la OCDE en su índice de obstáculos a la iniciativa empresarial. En concreto, la proliferación de trámites y prácticas regulatorias a nivel regional y local, así como la existencia de umbrales de tamaño en múltiples regulaciones empresariales son elementos que actúan como barreras al crecimiento de las empresas españolas.

En su último informe sobre la economía española, la OCDE indica que España es un país con exceso de regulaciones vinculadas al tamaño de las empresas y que éstas pueden afectar negativamente al crecimiento empresarial. Tenemos un problema de tamaño insuficiente en la empresa española que nos aleja de los niveles de productividad de los países más desarrollados de la OCDE. Una condición necesaria para corregirlo, aunque no sufucuente, es que las políticas públicas y reglamentaciones que afectan a las empresas estén diseñadas para favorecer su crecimiento.

 

 

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