No perder la esencia: la respuesta a la sociedad que queremos construir y ser parte

Sin título

Desde hace ya un largo tiempo y debido a esta realidad centrifugada que nos toca vivir tengo ganas (y no pocas) de pegar un gran chillido cual diva española pillada in fraganti reventando su exclusiva, pero “¡¿qué pasa que lío es este?!”

Y es que, si hacemos un análisis en gran angular de los hechos cotidianos, el contexto que nos queda es totalmente cual paleta de pintor tradicional donde los colores se han mezclado… pero sin saber que cuadro pintar. Y esa falta de foco y mirada de conjunto considero nos ha conllevado a unas tensiones y desequilibrios globales y locales en lo social y medioambiental cuanto menos preocupantes y qué como en todas las crisis nos conlleva a hacer preguntas fundamentales: ¿Cómo? Y ¿Por qué?

Y el KIT de la cuestión está en el QUID que nos ha hecho llegar al “Quid Pro Quo”: la pérdida o difuminación desequilibrada de la esencia ética del rol de los actores sociales. Y entre ellos voy a referirme especialmente, y porque es mi ámbito desde hace casi 20 años, a la importancia (responsabilidad) del sector privado en el progreso económico y avance de la sociedad.

Como dice la gran sabia, maestra y con orgullo querida amiga, Adela Cortina: “la empresa debe verse y ser vista como agente de transformación y justicia, no como un mero observador” … y creo que nos hemos alejado o enmarañado mucho de esa capilar y central función social de la empresa, distancia muy fundamentada en la gran confusión, que el vil metal nos ha provocado: de fines con medios. Y ello nos hace alejarnos del círculo virtuoso de generación de riqueza al vicioso de acopio de dinero. ¿Qué huella desde la esencia queremos dejar entonces? Porque los hechos hablan por si solos tanto los expresos como los tácitos/ silenciados.

Por supuesto las empresas se crean para producir bienes/ servicios y rendir unos beneficios a quienes tienen el valor de emprender, no lo pongo en duda (y lo vivo!)… pero llegado a un punto de poder de transformación se debe tener capacidad de respuesta proactiva en el engranaje de construcción de mejor sociedad. Y aquí muchos pensarán “ah ahora está defendiendo la Responsabilidad Social, lo suyo”… pues a pesar de poder quedar de contradictoria: NO. No a la Responsabilidad Social aplicada o vitoreada hasta ahora, pero en cambio SI a la Responsabilidad en la Sociedad de la Empresa que realmente no es un accesorio o apéndice de su función social si no la esencia en sí misma. Y otra vez aquí la misma causa: la confusión de fines con medios. Y por tanto en cambio SI a los MODELOS DE NEGOCIO RESPONSABLE (por méritos= huella transformadora), que son protagonistas desde su ESENCIA/ LEGADO y, conversan con los otros protagonistas de escena (Gobiernos, Sociedad Civil, Academia…)  para construir una economía para una sociedad más justa, ética y sostenible en lo social y medioambiental. SI a ese SER RESPONSABLE con un Modelo Sostenible de Desarrollo y Economía GLOCAL[1]. Esta es además mi visión de cómo “los de lo mío” tenemos que dejar de ser vistos como un “movimiento de alternativos” y ser utilizados como talento para la ALTERNATIVA, por no decir la única alternativa.

Y llegado a este punto quiero dar un giro optimista: HA LLEGADO EL MOMENTO en que lo más inteligente es ser valiente. Es preciso volver o revisar los modelos de negocio hacia esa esencia ya que indicadores muy cualificados nos van apuntando a que los inversores y consumidores están tendiendo (expectativa) a no querer ser cómplices con sus decisiones de incoherencias y vulneraciones y SI CONFIAR en aquellos que les dan garantías de rigor y excelencia fundamentada en un rol responsable en, con y para la sociedad local y global… y si las empresas, son empresas, y por tanto tienen voluntad de permanecer (no especular) y cumplir su rol de generadores de riqueza tanto para las generaciones de ciudadanos como de propietarios, no podrán obviar esta fuerza de tendencia, para el liderazgo y la competitividad y por tanto escribir los hitos de éxito.

Y aquí el otro QUID del KIT: el Éxito y el Liderazgo, y es que ya ha llegado la hora más adecuada de reformular desde los púlpitos académicos de las escuelas de negocios la relación equilibrada consecuente y coherente entre la aportación de valor y los resultados económicos percibidos por los impactos transformadores esenciales… ya que NADIE debe perder su LOABLE ESENCIA pero el fin no puede justificar todos los medios (léase como se considere).

Quienes no comprendan la secuencia axiomática del SER (la ESENCIA+LEGADO) fundamentado en la COHERENCIA entre Compromiso Social- Empresarial con la Sostenibilidad con el HACER (HUELLA) basado en un Modelo de Negocio Responsable, con alta probabilidad: NO SERAN NADA… Insisto, es la hora de ser valientes y mantener el coraje de perseguir este futuro (que ya no es lo que era) para conseguir el éxito.

Isabel Roser

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